Eres ejecutor o iniciador?

Gestión del talento para personas, emprendedores y empresas.

Generalizando, podríamos dividir el mundo en dos grandes categorías de personas: las que tienen capacidad para iniciar cosas y las que tienen la habilidad de ejecutarlas.

Hay personas especialmente estructuradas que son muy eficientes en el momento de ejecutar, y otras dotadas para generar conceptos que, en cambio, no tienen esa habilidad para ejecutarlos. Por su parte, muchas de las personas que están bien estructuradas para la ejecución carecen de la capacidad de crear nuevas ideas y muchas de las que lo están para la generación “perecen” en el esfuerzo de la ejecución.

Es esta una reflexión previa muy elemental, pero no ausente de polémica, al iniciar mis conferencias. A menudo pregunto al auditorio: «¿Tú a qué categoría perteneces? ¿a las que tienen capacidad de iniciar conceptos, o por el contrario a las que tienen capacidad para ejecutarlos? » Las personas que están en el auditorio suelen responder: «Yo soy de ambas». No es imposible, ciertamente, pero, igual que hay personas que se desenvuelven mejor con la mano derecha o con la izquierda, lo normal es que la gente sea más hábil en la ejecución o en la iniciación.

La importancia de este concepto es conocer de quien debemos rodearnos; ser conscientes de que las personas que tienen una capacidad superior para iniciar cosas necesitan a las personas con capacidad superior ejecutora. Y, de forma inversa, las personas dotadas para la ejecución, para desplegar su valor, deben rodearse de personas con capacidad de iniciación. Tomar conciencia de este hecho, también puede ayudarnos a mejorar nuestras capacidades intentando complementar el lado opuesto al que nos encontramos.

Esta es una reflexión que abarca tanto la dimensión personal como la grupal o de empresa; ¿qué tipo de persona o empresa soy? ¿Iniciadora o ejecutora? Puede parecer una cuestión trivial, pero es algo trascendental. De hecho algunas de las ineficacias empresariales más graves que he podido observar derivan del hecho de presentar habilidades «cruzadas», no complementarias.

En algunas ocasiones premiamos a emprendedores con gran capacidad de iniciar ideas con la responsabilidad de dirigir al equipo que debe desarrollarlas durante un amplio espacio de tiempo, condenándolas al ostracismo. Por el contrario, en otras ocasiones premiamos a alguien que ha implantado un proyecto con éxito con responsabilidades creativas. Cuando las capacidades de las personas están cruzadas con el puesto que ocupan, llevamos al máximo nivel de incompetencia a personas que son competentes cuando están bien ubicadas.

Otra de las consecuencias de esa necesidad mutua de iniciadores y ejecutores está directamente relacionada con la gestión de los recursos humanos dentro de las empresas. ¿Qué mix de personas necesito dentro de mi empresa? Si deseo formar un ecosistema de innovación, necesitaré menos personas iniciadoras que ejecutoras; la facultad de generar conceptos es mucho más rápida que la de ejecutarlos.

Lo que sucede con las personas, también sucede con los grupos o empresas; por ejemplo, Apple, es una empresa netamente iniciadora y por eso se relaciona con empresas (desarrolladoras) que posteriormente ejecutan sus proyectos y amplían su ecosistema. Ambos tipos de empresas se necesitan mutuamente, retroalimentando auténticos ecosistemas de productos y servicios. Otra empresa con gran capacidad de liderar conceptos es Imaginarium; desde Loop hemos explotado esta característica definiendo varios proyectos de colaboración, Movistar, Barceló, Aramon Panticosa, han sido algunos de los socios desarrolladores.

Este concepto es importante con los emprendedores jóvenes; cuando alguien emprende en edad temprana, corre el peligro de cruzar sus habilidades; el futuro emprendedor se encuentra en su máximo nivel de energía y su mínimo nivel de experiencia. Si soy un joven emprendedor, necesitaré rodearme de personas más maduras con otros elementos de reflexión, así como de personas con una sólida capacidad de ejecución.

Cuando una persona o empresa se centra en generar conceptos, corre el riesgo de desfondarse, de no llegar nunca al final; por el contrario cuando las personas o empresas se centran excesivamente en la explotación de conceptos corren el riesgo de “secarse” y acabar banalizadas. Es importante liderar proactivamente la gestión entre el inicio de nuevos proyectos y la explotación de los existentes.

En ocasiones grandes éxitos o fracasos surgen de tomar conciencia de aspectos que por su simplicidad parecen inocentes pero que están cargados de trascendencia; reflexionar sobre nuestras capacidades de iniciar o ejecutar puede ser el inicio de alinear nuestro entorno y esfuerzo en la búsqueda del éxito y la excelencia.

 

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Mª Luisa Vives – Jaime Gross

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